El terrible y salvaje asesinato de David Fremd Z´L a manos de un extremista islámico no puede ser concebido de ninguna manera como un hecho aislado, enmarcado simplemente en el desquicio de una persona que decidió de una mañana a otra apuñalar a otro ser humano.
En una perspectiva amplia debe ser enmarcado dentro del fenómeno del yihadismo islámico mundial y específicamente en lo que refiere al Conflicto Palestino – Israelí.
Las conexiones están a la vista. Desde las motivaciones que adujo el propio asesino (incidente con el embajador de Israel en el 2006) hasta el modus operandi pasando por sus contactos en Facebook en donde destacaban islamistas egipcios y simpatizantes del Hamas.
Las argumentaciones de frustración, “persecución” y desórdenes psicológicos que fueron presentados por la prensa en las noticias no minimizan en nada absoluto, la verdadera naturaleza del caso. ¿Podríamos decir que los terroristas de París eran personas que estaban en su sano juicio, personas que no tenían ningún tipo de resentimiento contra la sociedad en la cual vivían?
¿Se puede afirmar que la niñera uzbeca que decapitó a la niña que cuidaba hacía más de tres años no sufre de ningún tipo de desquicio mental? ¿En qué casos una persona que afirma ser guiado por una divinidad superior que le indica que debe asesinar a otro ser humano puede no ser considerado como un desquiciado y ser juzgado plenamente consciente de sus actos?
De todas formas mi punto se basa en analizar el cambio de contexto a nivel nacional que a mi forma de ver también ha influido en crear una atmósfera propicia para el hecho y que ha adormecido las voces de protesta y ha potenciado por otro lado las exacerbarles justificaciones.
El asesinato de David Fremd, se gesta en una sociedad en la cual el discurso ciego, cargado de odio, y maniqueísta de la izquierda radical goza de buena salud.
A los clásicos estigmas antisemitas de usurero, codicioso, materialista, interesado, que durante años fueron utilizados para definir al judío se le agregó en los últimos tiempos el epíteto de imperialista y genocida. Frente a sus predecesores lleva amplia ventaja. Ha sido importado y refinado en la prestigiosa academia del revanchismo izquierdista. Sin lugar a dudas se trata de un término complejo, un entramado conceptual que aparenta ser políticamente correcto pero cuya esencia está cargada con el más furibundo de los venenos. En este caso el supuesto destinatario no es el judío sino el sionista y el Estado de Israel.
Siempre habrá ingenuos o mal intencionados con una agenda bajo la mesa que dirán: el problema no es con los judíos sino con la agenda política del Sionismo. ¿Será necesario aclarar que hoy en día la inmensa mayoría de judíos en el mundo es sionista y sus vidas se sienten ligadas a la existencia del Estado de Israel? ¿Será necesario demostrar que la Comunidad Judía del Uruguay es activamente sionista? En definitiva, ¿será necesario aclarar que el sionismo es uno de los aspectos culturales que definen a millones de judíos en todo el mundo? Parece que sí.
Es muy interesante notar que el yihadismo islámico, al igual que Omar Peralta, tienen muy claro que no existe tal diferenciación de conceptos. Prueba de ellos es su llamado a asesinar judíos en todas partes del mundo y en muchos casos judíos no sionistas, como los ultraortodoxos.
Las tendenciosas agencias de noticias interesadas en vender cada vez más un poco de sangre en lugar de presentar datos y hechos reales, el uso de las redes sociales y su facilidad para difundir “speeachs” en forma de verdades absolutas; y sobre todo un gobierno con una línea ideológica que ha evolucionado en los últimos años hacia un peligroso maniqueísmo, también conforman parte de este rompecabezas.
La última guerra en Gaza dejó en claro la postura del gobierno, al menos para el expresidente, que con su tono campechano no se mostró dubitativo en afirmar que se estaba frente a un genocidio por parte del Estado de Israel. En ese mismo sentido fueron las declaraciones del ex canciller quien en medio de las hostilidades posó sonriente con una kufiyya regalada por la comunidad palestina del Chuy como para de alguna forma, dar a entender cuál era su postura al respecto. A eso le sumamos negativas de artistas a presentarse en colegios judíos bajo el argumento de que no era ético ni moral participar en instituciones que apoyan el accionar de un ejército violador de Derechos Humanos como el israelí.
Capítulo aparte merecen otros movimientos políticos y organizaciones sociales que se han aburrido de utilizar cánticos en los cuales se tilda a Israel de asesino y genocida, que en definitiva es decir lo mismo de los judíos.
La falta de condena de una parte importante de la sociedad, así como la negativa del bloque del FA en diputados para tratar al acto terrorista en cuestión no hacen más que confirmar lo mencionado anteriormente. Claro está que siempre hay un poco más y también se pueden citar a manera de “termómetro social” el hecho que de 8 mensajes de texto recibidos en el programa “Esta boca es mía”, dos afirmaban que “habría que ver que hacen los judíos en Palestina” o “siempre los judíos.., algo habrán hecho”.
El pueblo judío posee una triste y larga experiencia de hechos de sangre y persecuciones contra su existencia. Su instinto de supervivencia lo ha llevado a un agudísimo sentido para reconocer los síntomas de una sociedad que comienza a llenarse de odio. Mucho antes del cuchillo, de la bomba, del garrote viene la manifestación, el insulto, las pintadas y por sobre todas las cosas la guiñada cómplice del gobierno de turno.
La profesora Mangana (de la cual tuve el gusto de ser alumno en uno de sus talleres) mencionaba en el programa “Arriba Gente” que la sociedad uruguaya, ante este suceso, no debe caer en una paranoia e histeria colectiva sobre la presencia del terrorismo islámico en la región, cosa con la que concuerdo plenamente. Ahora bien: ¿Que un gobierno afirme frente a la sociedad sobre la cual gobierna que un grupo étnico minoritario dentro de ella tiene relación con el genocidio sobre otro pueblo, no es contribuir a la histeria y a la paranoia colectiva?
En el momento de su captura mientras dos transeúntes lo tenían sometido Omar Peralta dijo “soltame que de todas formas me largan enseguida”. Será que dentro de su delirio místico entendió que tal vez para esta sociedad el desprecio, el insulto, la agresión hacia el judío ha iniciado el peligroso camino sin retorno de la aceptación? Esperemos que no.
1 http://www.elpais.com.uy/informacion/se-sentia-discriminado-perseguido-adhesion.html
2 https://www.youtube.com/watch?v=xx901Xi-MQM
3 http://www.montevideo.com.uy/auc.aspx?301874,245,1391
Generando el contexto propicio para el odio antijudío
17/Mar/2016
Por Daniel Osowicki (Licenciado en Historia por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador), para CCIU